EL BLOGG DEL GRUPO LITERARIO TARDES DE LA BIBLIOTECA SARMIENTO SE ACTUALIZA PERIODICAMENTE. GRACIAS POR VISITARNOS.

Sitio del Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento y su actividad cultural. Manteniendo vivo el legado Oscar Guiñazú Álvarez, para que no se pierda su obra y continúe en el tiempo.Apuntamos a la continuidad como el mejor homenaje a Don Oscar y su obra para que sea algo indeleble a través de los años.Realizamos el encuentro de poetas mas antiguo del mundo, cada año, desde 1962 en forma ininterrumpida nos encontramos en poesía y amistad en Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Todos los jueves llevamos a cabo el tradicional Café Literario, un lugar de encuentro para escritores y lectores. Oscar Guiñazú Álvarez nos dejó en 1996. Y como la institución era él, a quienes quedamos nos costó mantener el fuego. Hoy el Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento trabaja intensamente por la cultura. Quienes hemos heredado aquella antorcha, tenemos el honor y el desafío de hacer que su fuego siga brillando.

Para ir agendando: 6,7 y 8 de octubre 2017, 56° Encuentro Internacional de Poetas "Oscar Guiñazú Alvarez", Traslasierra, Còrdoba, Argentina


Amanecer, Marta Falco


AMANECER

Amanece…
Lenta se despereza la mañana.
Un rayo de sol juega
Con la cabellera del saucedal.
Se tiñe de oro rubí
El agua del arroyo.
El canto del hornero
Anuncia el nuevo día,
Y todas las aves del campo
Levantan raudas su vuelo
Hacia el azul infinito del cielo.
Amanece…
Simplemente amanece.

Marta Falco (Uruguay)

(Primer Premio Poesía Emigrati Piemontesi, Tortona , Italia, 2006)

Andén, Mónica Fornés


ANDEN

No me despido de ti.
Mi corazón
paloma exiliada
emprende el regreso
ebrio de octubre.
Murmura el arroyo
su retorno.
Mis huellas se diluyen
entrelazándose
en el verdoso
cauce.
Un aire de pañuelos
desdibuja las lágrimas
¿Quién dirá el sendero
del poeta
a la hora del ángelus?
El arroyo encausado
no callara su canto.


Mónica Fornés 

Viento, Hugo Rolando Herrero



VIENTO

Desperté sobresaltado,
el viento de las últimas horas,
huracanado.
produjo destrozos irreparables,
en el vecino barrio “La Loma”.
Derrumbó gran parte del
humilde caserío enclavado
en la costa del río dormido.
El viento arrasó, impiadoso,
a la hora del descanso, a
olvidados trabajadores en
los hornos de ladrillo,
y gran cantidad de niños
sin escuela y sin juguetes,
merodean los escombros
buscando sus sueños perdidos.
Las noticias no son buenas.
Hay desaparecidos.
Hombres y mujeres divagan aturdidos.
El viento vino del sur,
no respetó la pobreza,
y cruje tanta tristeza.


Hugo Rolando Herrero

La Plaza, Gerardo Molina


La plaza (1)

La plaza es una clara colmena de armonía
Remansada o bullente, rumorosa o austera,
Imán de cada encuentro, oasis de la espera
Y refulgente espejo de la provincianía.
Troya, rayuela, rondas: infantil alegría
Que acrece de los pájaros la parla vocinglera.
La plaza en todo pueblo es blasón y bandera
Como una historia viva de luz y de poesía.
Retretas domingueras sobre la tardecita.
Los árboles que sacian una sed infinita
En el azul inmenso, de sus aromas preso.
¿Quién no dio en una plaza, alguna vez, un beso,
Se ensimismó sonámbulo deshojando una cita
O gustó, tras la ausencia, las mieles del regreso!

Gerardo Molina


(1)Homenajeamos y evocamos con este soneto las plazas pueblerinas. En especial, la de Canelones- que frecuentara durante mis años de estudiante- y la de nuestro pueblo, Los Cerrillos. Con el vivo recuerdo de los conciertos (retretas en la Plaza) por la Banda Municipal que dirigía el Prof. Humberto Calvetti, tiempo de las consabidas vueltas placeras: las mujeres en dirección contraria de los hombres, hasta que, alguno de éstos, mirada va, mirada viene, se “arreglaba” con la joven de sus sueños y pasaba a las filas de las damas.

Di-siempre, Miguel Ortiz



Di-siempre
          
Que llegue la lluvia,
pero no la tormenta.
Hay un pezón del río
que no rozaré nunca.
Acá quiero morirme
fusilado de vida
con una carcajada
que me abra la garganta…
Hasta cuándo la tarde
va a amamantar al río…
y va a besar la lengua
del valle
por tus piernas.
Hay tanta vida en tu vida
tanta madre,
que da miedo mirarla
sin anhelos.
Que llegue la lluvia,
pero no la tormenta.
Que llegue esta leche
hasta el lago y el hambre,
y redima a los hombres
mareados de solsticio,
abrumados de miedo,
hambrientos de otra sangre.
Anda un dios caminando
distraído por las aguas
y por tus pies la arena
del latido que llevas.
Que no me lleven
la foto
si vienen a buscarme.
Que llegue la lluvia
pero no la tormenta.


Miguel A. Ortiz

Espera, Isabel Nieto Grando



Espera

Espera, no te duermas todavía.
intentemos juntos el encuentro,
rescata mi soledad imperturbable
que más que soledad es un misterio.
Qué importa el rumbo.
si cargas a tu espalda la fatiga
si el ayer volviera a ser mañana
demorando la triste despedida.
Espera, no apagues el silencio,
que te sigo amando todavía.


Isabel Nieto Grando

Lentas, Beatriz Tombeur



Lentas, sin rumbo,
las veo caer sobre el jardín.
Ayer señoras de verde ropaje,
impúdicas despojan los días y las noches
los vientos las agitan y animan el ritual .
Una alfombra de cobre cruje y se huele mi otoño.


Beatriz Tombeur

24 de marzo, 1976, José Luis Colombini

24 de marzo, 1976

La libertad estrangulada
deshace sueños
en las almohadas de los niños
mientras una sombra cubre el cielo.
Por la calle pasan uniformes
enlodando guardapolvos
tristezas que parten atardeceres de nostalgia.
La libertad atragantada con gritos
que nadie escucha
arrastra su espectro
de ciudad en ciudad,
junta cadáveres al amanecer
y se esconde entre libros enterrados.

José Luis Colombini



Roca, Ricardo Di Mario


Roca

Ahora espero
que este llover en los cerros
se lleve
grabado en la roca

la memoria de vos.

Ricardo Di Mario

IV, Sandra Raquel Barrera Andrada



l V

Una vocal me falta
ha quedado huérfana en algún camino
resta esperar que vuele hasta mi mano...
recuperarla podría ser suicidio.


Sandra Raquel Barrera Andrada

El reloj susurra su melancolía, Beatriz Tombeur


El reloj susurra su melancolía,
monótono, dibuja un tiempo
que se alarga y
se estremece el alba
entre los pinos quietos.
Hay esperanza de agua.
La sed aguarda.
Ayer las vi...
Un puñado de alas muertas
en la vereda, comenzó el otoño...



Beatriz Tombeur

Del agua y del fuego, Beatriz Tombeur



DEL AGUA Y DEL FUEGO

Corren ríos desbocados por las calles.
Las ciudades con su desamparo,
Casas, árboles, niños, son presas
que el rio se lleva, ladrón y cruel.
Gran parte de la patria anegada
de lluvia y de lágrimas.
El fuego compite, en el sur.
Devora y crepita en los bosques
estallan lengas, pinos,
lloran su resina espesa
y cae la ceniza y sube
en las olas del viento que arde
y hace del cielo una
amenaza purpura.
en el bosque, tea ardiente,
aúllan animales
y los hombre rezan
y el corazón se estruja
y por el dolor cruje

BEATRIZ TOMBEUR


5° Encuentro de Poetas en el Ara, Ojo de Agua, Nono, Traslasierra, Córdoba, Argentina 15/3/15

5º ENCUENTRO DE "POETAS EN EL ARA"
“Que no falte el pan de la palabra
en la mesa tendida del encuentro”
DOMINGO 15 DE MARZO DE 2015
OJO DE AGUA (NONO) TRASLASIERRA, CÓRDOBA, ARGENTINA
Organizó Grupo "Amigos del Ara de la Poesía"
Idea y Producción; Carlos Tapia

Presentación:
Palabras y Poema del organizador Carlos Tapia
Palabras de Bienvenida del Director de Cultura del Municipio de Nono, Traslasierra, Córdoba, Argentina Javier Castellano
Lecturas de:
Jose Luis Colombini
Máximo Gonzalez
Mario Torres
Victoria Colombini Lauricella
Daniel Andrada Pedernera
Ricardo Di Mario
Raúl Alberto Montalvetti
Adriana Gemesio
Juan Pablo Ramirez
Hilda Teresa Sicari
Teresa Sánchez
Mabel Laxatte
Jose Luis Colombini
Mario Torres
Máximo Gonzalez
Ricardo Di Mario
Carlos Tapia
Raúl Alberto Montalvetti
Victoria Colombini Lauricella
Mabel Laxatte
Daniel Andrada Pedernera
Ricardo Di Mario
Mario Torres 

Canto de agua, Cristina Larco



CANTO DE AGUA

(A mi amiga María Julia Urtubia Cisternas , Cantante Atacameña)

Después de tantas leguas
de quebradas secanas
Deja que me hunda
Que escape mi piel
De soles
piedras lajas Violentos carrizales
No quiero que descubras que tengo
un lado oscuro
Laberinto de sed al que me aferro
sonidos una geoda secreta
rosales sumergidos
Mundo al cual tu no te allegas
Si me vieras pagana
bailar en la clepsidra
Caerías y no quiero
Deja que me ahueque
En el lecho profundo de este río secreto
me cuelgue un collar de gramíneas
que me empape de espejos
Mañana prolongaré mis pasos
en las piedras
Te entregaré una novia
que casta arremangue su enagua
un cisne una garza
Mujer
que vuele escondidas memorias
en el Canto de Agua

CANTO DE AGUA: Pequeña laguna que aflora de un estero subterráneo cercano al antiguo puerto de Carrizal, abundan cisnes y garzas.
CARRIZO : planta gramínea del desierto
GEODA: Cavidad rocosa en donde se asocian minerales cristalizados


Cristina Larco

Purificación, Gladys Acevedo



PURIFICACIÓN

Abro mi mano.
Dejo volar sueños
atrapados, anquilosados.
Abro mi corazón.
Me sumerjo inerte
en las olas del mar.
Baño mi piel.
Limpio tus caricias
hundidas en mi carne
sin piedad.


Del poemario "Inspirador de Amaneceres" Gladys Acevedo

Madre Tierra, Celia Inés López Miranda


MADRE TIERRA

Rasga la tierra su piel de antiguo lagarto
despierta de noches de letargo
y cual dragón que gime
en el abismo,
lanza un grito
desde el vientre
ancestral.
Ruge la Pachamama,
Madre mítica,
herida ,
implorando
a los dioses y
a los hombres .
Abre su boca hueca,
sopla…
y
su aliento
bate las olas, el aire, las selvas ,
las montañas .
Grita la tierra,
pero,
su voz , eco perdido,
no nos toca.


CELIA INÉS LÓPEZ MIRANDA

Grieta, Sandra Raquel Barrera Andrada



.Grieta

Hay gente que se ama de a pedazos,
de a poco,
de a ratitos,
condicionando amor,
palpitando el azar
y prometiendo.
Yo prefiero la línea,
el punto
y el párrafo todo entero,
porque el fragmento quiebra el alma,
rompe la esperanza,
enferma el corazón
y silencia a la luna…
que confunde.


Sandra Raquel Barrera Andrada

El abrazo, Carmen de Leon



EL ABRAZO

No es mi brazo el que te ciñe,
sólo es suspiro denso
al envolver tu figura
como si fuera un sueño.
No es mi boca la que besa,
sino ese fuego lento
que se enciende como un rezo
y florece en cada encuentro.
Si te acarician las brisas,
allí estoy fresca y temprana:
rocío de madrugada,
vuelo de alas livianas,
dedos que tiemblan distancias
para encontrar en tu piel
el sabor de la nostalgia.
Quisiera ovillarte tibio
entre mis labios sedientos,
sentir que he recogido
en mi regazo…el viento


Carnen de Leon

Creciente, Isabel Nieto Grando

Creciente

El río apacible se volvió salvaje
y desvió su cauce, crispando sus aguas.
Y flota en la noche, la luz apagada
barrancos profundos silenciando lágrimas.
Densos nubarrones, la fuerte tormenta
y lloran los cielos, sin tregua ni pausa.
Los muros se agrietan, ahondando heridas.
Se inundan los campos, la gente se marcha.
Las calles son ríos los diques son mares
Arrasó los puentes, creciente alocada.
y vieron de pronto vacías la manos
se abrazaron fuerte sin medir palabras.
El hombre indefenso, hundido en el lodo
La naturaleza su ira descarga .
Solo la plegaria, sube hacia lo alto
enciende la vida, desmiga esperanza.
Que el viento andariego empuje las nubes.
Apague la lluvia y limpie los cielos.
El sol amanezca sobre los tapiales
la creciente sea, solo un mal recuerdo.


Isabel Nieto Grando

Se rompe mi voz y no te alcanza no quieres escuchar... Cristina Duje



Se rompe mi voz y no te alcanza no quieres escuchar
mi corazón en sueños va tras de ti como todas
las noches, tomo mi barca para alcanzarte
llena se de sal y miel va tras de tu figura
no te alcanzo y despierto en lágrimas.


Cristina Duje

Ausencia, Isabel Nieto Grando



Ausencia

Y soltaste mi mano, justo ahora
cuando las golondrinas ya partieron.
Agitaron sus alas y se fueron
sobre el celaje gris que se evapora.
Ensamblando tu sueño con la aurora
por ese mar azul se confundieron.
Mis ojos anegados persiguieron
ese vuelo sublime que atesora.
Mi latido te llama en el desvelo.
Llovizna el corazón, viste de duelo
Tu ausencia que dejo mi alma sin vida.
Volverán las viajera con su estío.
La soledad me envuelve con su frío
porque el sol se trisó con tu partida.


ISABEL NIETO GRANDO

Lenguaje, Ricardo Di Mario


Lenguaje

Hace un tiempo/
se vienen preguntando qué hacer con el lenguaje,
y con ellos.
Y es tal la confusión que cada vez que se encuentran,
en lugar de decirse hola/
se dicen adiós.

 Ricardo Di Mario


Walter Jacinto Gonzaléz Tenorio (Jalisco) 48º ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POETAS OSCAR GUIÑAZÚ ÁLVAREZ. VILLA DOLORES, TRASLASIERRA, CÓRDOBA, ARGENTINA.




Walter Jacinto Gonzaléz Tenorio (Jalisco) Poeta de Ecuador en el 48º ENCUENTRO INTERNACIONAL DE POETAS OSCAR GUIÑAZÚ ÁLVAREZ. VILLA DOLORES, TRASLASIERRA, CÓRDOBA, ARGENTINA.

Lectura y recitado en La Paz, Traslasierra, Córdoba, Argentina

Día de la mujer, Diagnósticao, Horacio Alberto Urbañski



DIA DE LA MUJER
DIAGNOSTICO

Comprobé mujer,
que eres eficiente, efectiva y eficaz.
Eficiente, porque además de lograr, obtienes.
Efectiva, por ser virtuosa,
provechosa en tus intentos.
Eficaz. Vital en tu indeleble derrotero
a la perfección,
conociendo
que un rosado, ilumina.
El ruedo, parejo.
Un género, el mejor.
Flores, naturales.
Penas, calladas.
Llantos, por dentro.
Desencantos, en voz baja.
Convicciones. Recomenzar y perseverar.
Entereza, sin gemidos hasta la muerte
confirmando y apuntalando
tu universo.
Diagnóstico: una dama
eficiente,
efectiva
y eficaz.


Horacio Alberto Urbañski

Johnny Barbieri, Johnny Barbieri



V

Mi mujer se llama María, se llama luna, se llama siega en el campo
al atardecer.
Se llama lluvia en el terral baldío, flama de leña que cuece los adobes,
río que serpea hacia las torrentes aguas del amazonas. Se llama roble roto,
roca ígnea, nido de colmillos de caimanes.
Mi mujer se llama María, se llama sol, se llama pared de granito que acaba
de caer.
Se llama golondrina, se llama cántaro de agua, agua de garúa, tromba de enero, granizo de la Patagonia. Se llama polen, mariposa iridiscente,
manos arqueadas por los años.
Mi mujer se llama María, se llama mar, se llama tormenta mar adentro,
cardúmenes coleteando en la playa, barca encallada en la arena, albatros
volando en un vuelo eterno.
Se llama crisálida, niebla densa, arroyo recién nacido, eco que repiquetea
en la montaña, luz chispeante, recodo hecho con mis manos.
Mi mujer se llama María, se llama tierra, se llama volcán, se llama América
donde se inicia el orbe, fosa bajo el nevado, pastizal que siempre retoña, ubre para el nacido.
Se llama cantera pulida, manto paracas, fruto que brota de la tierra, hoja de coca chacchada. Se llama puna, andenería, serpiente tallada en la piedra,
helada que estremece en el altiplano.
Mi mujer se llama María, se llama luna, se llama sol, se llama mar, se llama tierra, se llama América que crece y se ramifica al mundo.

 Johnny Barbieri (Peru)


Espejos !, Marta Rosa Brignolo

Espejo 1

El espejo muestra
mi estampa indecisa,
ella escapa,
anhela las noches
de refugio en lunas,
gigantescas lunas
muriendo al amanecer.
Mi sombra sale
y me descubre

pariendo el día, resucitado!

Marta Rosa Brignolo

Tormenta, Hugo Herrero


TORMENTA


La oscura tarde crujía.
El calor abrasador
presagiaba la tormenta.
Los enlutados nubarrones
traían aguacero con viento.
Los álamos se recostaban
en el agua del arroyo,
las nubes con rapidez se movían,
entre relámpagos y truenos
opacando el campo verde
y asustando animales.
Duró poco tiempo,
el daño fue grande
derrumbando los galpones
y el hogar de los caseros,
los niños atemorizados
con cristales en sus ojos,
preguntaban a sus padres
sin comprender la respuesta.-

Hugo R. Herrero08/XI/ 2012


Carnaval. Isabel Nieto Grando


Carnaval


Noche incendiada, disfrazando las penas.
el carnaval camina, nos regala su magia,
tiritan los tambores
entre color y brillo y los rostros se esconden
detrás de las miradas.
desfilan las comparsas, derrochan serpentina.
el antifaz oculta unos ojos sedientos
en un andar sin rumbo chispeantes de lumbre
el amor se libera desbordando deseos.
que sigan los tambores y rompan los silencios
la máscara sin rostro, que danza entre la gente.
y la noche se agita perfumada de albahaca
se entrecruzan figuras delirantes, sonrientes.
y la murga ruidosa, por la calle se aleja.
el carnaval del mundo, un payaso sin tiempo
y se queda en la sangre con su fuego apagado.
una sombra vacía, que llovizna por dentro.


Isabel Nieto Grando

Esta noche sin luna, Beatriz Tombeur

Está no
che sin lun
a
oscurece aún más!
el presentimiento,
la amarga certeza
de una soledad
próxima
en un túnel sinfín
y sin vos.


Beatriz Tombeur

Miradores, Gerardo Molina

Gerardo Molina y Hugo Herrero


Miradores

Miradores, miradores,
¿cómo enamorar el aire
sino peldaño a peldaño
hasta de azul embriagarse?
Ojos al misterio abiertos
-avizores, vigilantes-
y a las sedes de infinito
que tenemos los mortales.
Desde un pasado moruno
de atalaya en los alcázares,
sobre aldeanos techos bajos
vino a señorear su imagen.
Vuela la mirada, vuela…
estrellas, arroyos, árboles,
cielo y tierra, mar y cielo,
luna y sol; dulces paisajes
que el corazón apresó
en latidos incontables.
Frágil mirada terrena
que se hizo insomne y gigante.
Por hondas rutas sidéreas,
sin timón y sin velamen,
hacia aventuras inéditas
sigue que sigue, la nave…
El fantasma de una moza
aún puebla sus soledades,
pañuelo y ojos diciendo
“viviré para esperarte”.
El tiempo piadoso aún guarda
su casi olvidada imagen.
Miradores, miradores,
para enamorar el aire…

Gerardo Molina

Nota del Autor. Desde un pasado moruno/de atalaya en los alcázares/sobre aldeanos techos bajos/ vino a señorear su imagen. Desde su pretérito origen –perdido en la niebla de los tiempos-, citamos, por ejemplo, el árabe o moruno, los miradores también elevaron su figura en los pueblos y en la campaña de nuestro país desde el siglo XIX. En veces, por aspiración estética de sus dueños-vértice de suntuosas realizaciones arquitectónicas- y, en otras, para cumplir también con su misión de atalaya. Eran épocas en que el país en cierne hacía necesaria la precaución de vigilancia ante posibles –y ciertas- incursiones de los enemigos circunstanciales o de simples maleantes.

Hoy, su figura señera, poblada de fantasmas, extiende su halo romántico sobre la vertiginosidad urbana y sobre una campaña cada vez más tecnificada.

Prometeo, Ricardo Di Mario

Prometeo


De estrujar la piedra del cerro/ atado,
por el pago eterno de su fuego
quedó perdiendo en el pico profundo de los carroñeros
una y otra vez el sueño/
las entrañas /

y el amor.

Ricardo Di MarioLos Hornillos, Traslasierra, Córdoba, Argentina

Poema I, Martha Rosa Brignolo

Poema 1


El sol duele en la rosa
marchita de octubre,
como el beso dado a la deriva,
como frágiles promesas
que se disolvieron
en el hueco de mis manos.


 Martha Rosa BrignoloBuenos Aires, Argentina

Ha venido el agua, Cristina Larco

Josefina Godoy (Ecuador) Ines López y Maria Cristina Larco (Chile)

HA VENIDO EL AGUA 


Ha venido el agua
Semental intenso Bajel
Oleaje que me alcanza
Escurre en mi cabello
rebalsa las orejas
espejea campanas
Despierta el rocío de mi pequeña diosa
Hoy no es el aguapena de otras tardes
Es hoy el aguafuego
que inunda de norte a sur
el lóbulo primario
la frágil rosa del desierto
el hielo derrumbado de la Antártida
Agua barcoamante
que me entra por debajo con su fuerza
Río oscuro que recibo en las arenas
Bajo su challa
Bajo su peso vacilante
emprende viaje
la barca erguida entre las dunas
Estira redes de abalorios
Me hospeda en la matriz un ave
En vaivenes de sombra
le pido que no cese
que me alce
que me vuelque
Galeón ardiente tu agua lengua
apaga el grito de un universo
que se expande y cae en el vacío
de náyades y dríadas
Velero ahora quieto
Hundida ancla en la orilla de mi rada

el agua.....

Cristina Larco

Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento. Más de medio siglo en poesía

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Dejaron sus huellas

José María "Chema" Forte, Madrid, España

José María "Chema" Forte, Madrid, España
Con las antologías del Encuentro Internacional de Poetas Nº 47 Y 48 y con el Libro Presagios de Gabriela Bayarri