EL BLOGG DEL GRUPO LITERARIO TARDES DE LA BIBLIOTECA SARMIENTO SE ACTUALIZA PERIODICAMENTE. GRACIAS POR VISITARNOS.

Sitio del Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento y su actividad cultural. Manteniendo vivo el legado Oscar Guiñazú Álvarez, para que no se pierda su obra y continúe en el tiempo.Apuntamos a la continuidad como el mejor homenaje a Don Oscar y su obra para que sea algo indeleble a través de los años.Realizamos el encuentro de poetas mas antiguo del mundo, cada año, desde 1962 en forma ininterrumpida nos encontramos en poesía y amistad en Villa Dolores, Traslasierra, Córdoba, Argentina. Todos los jueves llevamos a cabo el tradicional Café Literario, un lugar de encuentro para escritores y lectores. Oscar Guiñazú Álvarez nos dejó en 1996. Y como la institución era él, a quienes quedamos nos costó mantener el fuego. Hoy el Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento trabaja intensamente por la cultura. Quienes hemos heredado aquella antorcha, tenemos el honor y el desafío de hacer que su fuego siga brillando.

Para ir agendando: 6,7 y 8 de octubre 2017, 56° Encuentro Internacional de Poetas "Oscar Guiñazú Alvarez", Traslasierra, Còrdoba, Argentina


Litoral, Gabriela Bayarri


Jose Luis Colombini y Gabriela Bayarri

Litoral

Llueve
y llevamos mojada
la mirada.
Hace días que llueve,
y parecen del color del barro
el camino, el cielo,
el río y la gente.
Llueve.
Las gotas transcurren
por la corteza
de los árboles.
Llueve,
y algo de nosotros
se va con el agua.


Gabriela Bayarri, La Tapias, Traslasierra, Córdoba, Argentina

Las sales de tu cuerpo, Horacio Hidrovo Peñaherrera

Las sales de tu cuerpo

Me gustan las sales de tu cuerpo,
las aceitunas náufragas de tus senos,
el nerviosismo de tu labio inferior,
y cuando te arrojas al avismo
a sabiendas que no hay manera de salvarnos.


Horacio Hidrovo Peñaherrera , Manabí, Ecuador

Referencias, Laura López

Referencias

Se fue el recuerdo
de donde estaba la palabra,
el árbol de ciruelas,
la hoja de anotar
los días...

se perdió el camino
de cómo llegar hasta los cerros
y la memoria
de la piedra blanca...

un subterráneo deseo
a patio llovido
en las claras nervaduras
y en la reluciente
brevedad de las gotas.


Laura López, Río Ceballos, Córdoba, Argentina

Reminiscencia en azul, Horacio Goslino

REMINISCENCIA EN AZUL



“Hablaban de un caballo
Yo creí que era un ángel.”

Oliverio Girondo





Vino desde la noche
y se instaló en la aurora.


De su esencia de fuego
se desprendió el enigma
de las constelaciones.

Atravesó el desierto
y nos dejó una estela
de signos inconclusos
marcados en la arena.

Cayó sobre el océano
y lo tiñó de azules.
Fue marea alocada
sacudón de la atmósfera
alerta en las antenas de la sangre.

Tal vez estaba escrita su llegada
en algún viejo códice de un sueño.

Mencionaron su órbita
su desnudada chispa
la incertidumbre de su cercanía

Hablaban de un cometa.

Yo pensaba en tus ojos.

Horacio Goslino, Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina

El grandioso norte Juany Rojas Castro

EL GRANDIOSO NORTE DE JUANY ROJAS CASTRO


Al sur del río Loa
que te alcanza en suave beso
entre los veintitrés y los veintiséis grados
latitud sur
duermes amor
el sueño de ancestrales dioses

Volcánico rugido ese primer respiro:
moldeo tu ígneo corazón
tu caminar tornasolado de minerales
y esa piel
nutrida en extremos de calor y frío

Sísmico tu llanto de inmenso niño huérfano
entre dos madres majestuosas
inmóviles
cordilleranamente frías

Despoblado de Atacama te bautizaron los españoles
mas el pueblo indígena ya impregnaba
tus rasgos de mística belleza

Al sur del río Loa
hasta rozar el Copiapó
arropado en arenas salares y piedras
te extiendes
en milenaria oración

Juany Rojas Castro (Chile)

Patria, Waldina Medina

PATRIA

Aquí tenemos el corazón sellado a miedo y lodo.

Con el helado espanto de res en matadero
vemos como mutilan a la patria
y asesinan sus sueños
desde siempre
hijo mío, desde siempre
esta hilacha de patria que queremos
porque nos engendró el barro de su dolor
es la cosecha diaria del bandido
y en las aguas sangrientas del dinero
mueren de hambre los hijos de los hombres
y pululan en paz los asesinos.

Pequeño mío,
pájaro florecido del dolor,
cuando a usted le toque ser un hombre
¿cómo será la patria?
¿hoguera enardecida, fuego fatuo?
¿será mejor usted
de lo que nosotros hemos sido?.
Waldina Medina, Honduras

Heroica y Decidida, Rafael Mario Altamirano

Heroica y Decidida

Es sólo semental de noche varia
el nudo que su pauta desordena
y es ella la zozobra de la calle
en torno los detalles del sustento.

Las bocas en diez ojos ya sumadas
se lanzan por el bolso trajinado
y el príncipe y el mago y el durmiente
se arroga la simiente bulliciosa.

Un lava que te lava, la cocina;
el don que maravilla de razones,
la ciencia que se pone por la casa,
el centro de su alma sin querella.

El jefe con perfume del acaso
se va con el ocasa por la cuadra
con pinta como sabia, con certeza
de fuerte que se precia del regreso.

Es todo su proyecto de familia:
un pucho, una sonrisa, alguna orden;
¡que no haya algún desborde consentido!
por ella que se ha ido tras un peso.

Delgada y ojerosa como limpia,
heroica, positiva, dadivosa;
el mundo de su rosa que no duerme,
el ángel de su suerte demorado.

Un fondo de silencio en su pupila,
un niño que la mira y se le cuelga;
la ronda que procrea los deberes
en medio de los seres acuciantes.

Ya muestra su quehacer el mayorcito,
ya tiende sus racimos en su nombre
y tiende sus racimos en su nombre
y vierte sus pudores el pasado
en manos de ese cambio que la yergue.
Rafael Mario Altamirano-Ninalquín. Villa Dolores, Córdoba, Argentina

Viento Norte, José María Castellano


Gerardo Garro y Jose María Castellano


Viento Norte

El viento del norte
enreda las ramas de los árboles.
Arranca las hojas:
saludo verde que el aire lleva
a la pampa desolada.

La sierra con pesadumbre
envidia la marcha
del jinete del monte
con su pañuelo de hojas,
húmedo de lágrimas azules,
que tiñe de esmeralda su ruta
rozando la enagua de una nube.

Y se va el viento del norte,
agitando un pañuelo de hojas.

(Escrito en 2002) José María Castellano de Poemas de San Javier (2009)

La tormenta, Alejandro Nicotra




La tormenta

Ánima
             tuya,
la de esta noche
de tormenta:
                       la que cela
-no distinta de la lluvia o el rayo-
su secreto, en su imagen
                                         -y es toda fiesta
aparente del ojo,
del espacio.
Alejandro Nicotra de su libro “De una palabra a otra”, colección Fénix. Ediciones del Copista 2008

Desierto florido, Cristina Larco



Desierto florido

Más abajo
el llamado diluviano
inunda compuertas


reverbera en la Pacha
la vuelca

la besa
penetra en sus cavernas
Estalla en insectos


en lagartos
Estalla de añañucas

de latidos verdes

mariposas
Estalla inmaculada

bataclana

Amor Verbo Madre Gea
no me apartes
de la oquedad del viento
no me quites
de mi boreal aurora
no quiero primaveras
la ola vegetal
detiene vuelos.
Cristina Larco, Santiago, Chile.


A veces, pocas veces, sucede que llueve en el desierto de atacama, y la tierra se llena de luz y de colores, es tocada por el amor, el agua, que la fecunda unos pocos das para volver a dejarla.
Esta maravillosa tierra sabe de paciencias y guarda en su vientre por años la semilla. A veces se rebela....


Verdaderamente yo, Ana Vieira

VERDADERAMENTE YO

1


Me soy de luna
y agua
Estrella ardiendo
al fondo de un espejo
Amasijo que sueña
el viento
y lo lleva
y lo trae
en remolinos

Me soy de interrogantes
incompletudes
plenitud del alma
cuando despierto
en el otro
y veo en su rostro
la huella del mundo
el dolor del mundo
el amor del mundo

Me soy entonces
aroma de pinares
cerca del mar:
un poco más humana
tal vez un poco niña
o un poco más perdida
como el pozo sin muros de Pessoa

Pero siempre
siempre

de luna
y agua

Ana María Vieira, La Florida, Santiago, Chile

Ábaco de nieve, José Luis Reina Palazón


I CUERPO INSEGURO
ÁBACO DE NIEVE

Zarpa
el tiempo
en tu corazón.

Brota la nieve.

La corola
de briznas
partidas
que renacen
-singladas-
en tu sinrazón.

Fría
llega hasta ti
la sal
del
tiempo.

Nadie rompe
la red
del viejo
cuerpo
ni olvida
la balanza
de su
fe.

Nadie habita la aurora
sin su
nombre.

Alegre
flamea
la soledad
al filo
de su viento.

Ahora
cuenta
sin fin
el ábaco
de nieve.


José Luis Reina Palazón (España)

Desierto de Atacama, José Sosa Castillo

DESIERTO DE ATACAMA

A Patricia Zuloaga, Omar Monroy y Pedro Serazzi




Hierve la inmensidad, chisporrotea
el fuego entre la piedra y los eriales,
y el sol crea espejismos demenciales
que hacen danzar el alma y las ideas.

Es de Chile desértica región,
es el verano austral cuando los soles
repintan la mañana de arreboles
y asumen a la tarde con pasión.

En la estación contraria, la invernal,
el clima da en el suelo y yo declaro
que el frío hace crecer al desamparo,
solo en la soledad muda y glacial.

Yo recorrí esta vasta, interminable
territorialidad llena de lumbre,
y hallé en su geografía la reciedumbre,
pueblos de voluntad indoblegable.

Esta es la tierra donde los metales
encontraron su hogar definitivo,
es el reino del cobre y el abrigo
de un vórtice de sed y de ideales.

Surgen de trecho en trecho en la llanura,
remansos de frescor, playas de magia,
oasis de ilusión, verdor y gracia,
manantiales de amor y de ternura.

A orillas de la mar surge orgullosa,
cual óptica visión del arenal,
una ciudad llamada Chañaral,
nimbada de señales portentosas.

Un faro, orientación de marineros,
destella en lo más alto, y hay en ello
un lenguaje de vida como un sello
de esta ciudad de mar y de mineros.

“Pan de azúcar”, reserva natural,
la isla con su albura y sus entornos,
y su fauna polar, ida y retorno
del océano del tiempo y su pleamar.

Si piensas penetrar buscando el agro
o algún lago de azul ceremonial,
encontrarás dormido al Tranque Austral;
despierto al corazón: Diego de Almagro.

Hay una tradición, muchas leyendas,
lo asombroso y lo audaz pueblan la historia,
y entre los sufrimientos, la victoria
canta sus optimismos por la senda.

En Caldera el milagro es cotidiano,
y una añil maravilla es Bahía Inglesa,
y la delectación y la belleza
andan por Playa El Cisne, de la mano.

Es Copiapó un ensueño y un concierto,
donde la incertidumbre no halló asilo,
y hay en su hermoso rostro un nuevo estilo
de inédita alegría en el desierto.

El Desierto Florido es un concepto
contradictorio en sí, y a su manera
se torna realidad en primavera
y nos retiene el alma en el trayecto.

Sur del desierto es valle….Vallenar,
digno solar de trino y melodías,
lugar donde reside la armonía
y emerge la esperanza verdemar.

¡Atacama, la vida y la razón
abren sus fortalezas en tus días
para sembrar de luz y poesía,
la nostalgia, la sangre, el corazón!

José Sosa Castillo, Esmeraldas, Ecuador

Canción del buscador de Dios, Antonio Esteban Agüero



Canción del buscador de Dios

Siempre buscando;
desde niño buscándolo;
buscando.
A través de la sombra y la neblina;
sumergido en la zona de penumbra
que separa los días de las noches,
y al cristiano también
del no cristiano,
por laberintos de la sangre oscura.
Siempre buscando;
desde niño buscándolo;
buscando.
Golpeando viejas puertas
clausuradas de bronce martillado;
gastando los ojos en las hojas
de antiguos libros muertos;
vigilando la savia cuando sube
por racimos y flores de verano;
escuchando palomas y cigarras;
mirándome en espejos
esta pálida frente,
estas frágiles manos,
esta boca que guarda la palabra,
oyendo la música que llueve
desde el silencio de los astros.
Buscando;
desde niño buscándolo;
preguntando
por las calles donde está la gente,
por caminos del campo.

Por veces mendigando
la respuesta total
a la total pregunta.
Yo quería encontrarlo
(yo solo descubrirlo)
donde quiera que fuese para darle
mi agradecimiento humano,
por la cósmica lumbre que me habita,
por la gota de vida que me nutre,
por este débil corazón desnudo
que siento pulsar en mi costado.

Darle las gracias, sí,
por haberme construido como soy;
de sueño, de madera,
de cóleras y miedos,
de bondad y ternura,
de soledad y de razón pensante,
de claridad,
de sombras, de música y pecado.
Descendí por él a catacumbas,
anduve por túneles cerrados,
batallé con demonios,
conocí a la serpiente
y el abrazo
de su lívido cuerpo
de aceros anillados,
me frecuentaron
dragones y brujas increíbles;
y alguna vez solté, como a villanos,
las locas miradas por el cielo,
lejos de mí del mundo,
desprendidas del ser y de los ojos
el infinito solo navegando.
Y yo buscando;
desde niño buscándolo;
buscando...
Lo imaginaba ajeno,
misterioso,
terrible,
lejano.
Después de muchos viajes,
(ya en la curva más allá de los años)
de tormentosos viajes, con las velas
y los mástiles rotos, circundado
por el horror del mar donde las olas
eran de fría soledad de nada,
recordé una capilla entre los cerros,
los claros cerros de cristal morado,
y una joven pareja que venía
con un niño en brazos;
rememoré la pila con el agua,
las gotas de luz sobre la frente
los maderos en cruz, y la figura
solitaria y herida por los clavos.

Me recordé pequeño.
(el sabor de la sal sobre los labios)
volví a verme pequeño,
y recordé que el nombre que llevaba
era el nombre del niño que sentía
bajar sobre su frente
la santa cruz de agua ...
Yo dije: Dios, oh Dios. Oh Dios.
Aquello fue tremendo,
un cósmico relámpago,
como si el mismo Sol me detonara,
granada solar, entre las manos,
como la luz aquella de la bomba
que aniquiló la tarde en Hiroshima ...
Y dije: Dios, oh Dios. Oh Dios,
y dejé de buscarlo;
campanas sonaban por mi sangre
y dejé de buscarlo;
cantaba un millón de ruiseñores
y dejé de buscarlo ...


Antonio Esteban Agüero

Ella sin, Gianni Siccardi


Ella sin

A raíz de sus ojos
es que las cosas
En realidad
ella sólo se ausenta de sus

Cuando llega atiborrada
de vacilantes
Cuando anda por el día
como por una
Cuando atraviesa la noche
con sus enormes
no hay silencio
que no la
No hay olvido
que no se

Y sin embargo
nada hay más cercano
que su
nada es más resplandeciente
que su

Hasta su nombre está hecho
para la

Aunque a veces
no sé si todo esto
no es más que una
que el viento puede

Y yo que tanto
y yo que tanto


Gianni Siccardi, del libro ELLA. Edic. del Sol Buenos Aires Argentina 1989

Ella, Julio Castellanos

Ella

Debes escuchar: ese sonido
es ella, que vive en las costuras profundas
de tu mente

Cuando escribes, no es escritura;
es ella la que sale

Sigues sus formas, sus pliegues, su planicie;
recorres su arbolada
fragancia: brotas leve
apenas en luz, aliento suave.

Tratas de olvidar, de no escribirla.
Habrás de lograrlo, pero antes
seguirá paseándose en tu niebla,
desnuda entre los muros del poema

Ay espuma que viertes, que la evoca.
rápido verdor teñido en ocres;
es el tiempo otras nubes, es figuras
de otro soplo entre pausas de temblor.

Ya el poema que nombras no la nombra.
árbol desprovisto de luces, ramas secas
abrazadas al vacío del aire

Detrás de tu ventana deshojada de vuelo
ves una figura; rápida se pierde.

Escúchala, es ella la que viaja
hacia el espacio de un poema
ajeno. Ya no te pertenece.


Julio Castellanos, de Poemas de amor. Editorial Argos 1992.

Aniversario, Norma Rita Pereyra de Rodríguez

Aniversario

Dieciséis almanaques deshojados,
que los llevó el viento de los años,
mas escalando los frágiles peldaños
arribamos en otoños aún florecidos.

¡Qué felices nos sentimos compartiendo
todos los meses en diálogos amables!
Y al ver que aún nuestras fuerzas son palpables
continuamos nuestros versos esparciendo.

Vamos sonrientes alcanzando metas
por senderos de luz y de amistades
mientras las musas buscan soledades
para elevarnos al cielo cual cometas.

Y aquí desde ALTA GRACIA, nuestro canto
recorre airoso todas las distancias
esparciendo sus místicas fragancias
en NOCHES DE POESÍA, amor y encanto.


Norma Rita Pereyra de Rodríguez, Alta Gracia, Córdoba, Argentina

Rosas Blancas para ti, Juana Dangl



ROSAS BLANCAS PARA TI
A la Dra. Yolanda Álvarez
In Memoriam


Mujer de blanco
sigilosa y serena.
Sus manos en sagrario
en un día de aceros…
bucearon mis entrañas.
Y era clara de alma
de tiempo, de palabra
y justo en el pesaje
de esta terrenal balanza.

Cansada, ya sin fuerzas,
tus estrellas
se cayeron de tu lámpara
y el otoño te cubrió
de colores y amarillos.

Hoy recuerdo tu llama,
busco mi farol
para leer tu alegría
y te digo
-desde la insolencia
de estar viva:
“¡Quiero llenarte de luz
esta mañana!”
Juan Dangl, Córdoba, Argentina

María Esber leyendo Deshabitado espacio

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María Esber leyendo Deshabitado espacio. Presentación de la revista Asueto, Hojas de Poesía. 22 de Mayo de 2009. Villa Dolores, Traslasierra. Córdoba, Argentina.

El aire tiene certezas en el hueco de tu mano, Susana Miranda


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El aire tiene certezas en el hueco de tu mano, Susana Miranda Presentación de la revista Asueto, Hojas de Poesía. 22 de Mayo de 2009. Villa Dolores, Traslasierra. Córdoba, Argentina.

Mi religión, María Belen Muñoz Mendez


Mi Religión

Me diestro a la ternura de
Tu cuerpo
Medito ante el secreto de tus besos

me entrego,
me consagro,
me conllevo.
A tu lado, peco en la impaciencia

de un encuentro
Me inquieto a la frescura de
Tu aliento
… en ti mi dulce amado!
me ato,
me absuelvo,
y me condeno.
María Belen Muñoz, Ecuador

18, Oscar Guiñazú Alvarez




18
Clima de fiesta popular penetra
en todos: hombres y mujeres
                                               todos
mayores y menores...
Con el calor de enero en las cabezas
y banderas "devotas de la Virgen",
a partir de este día,
                                                   cada día
caminaremos calles de entusiasmo
como año tras año.
Se iniciaron las fiestas patronales.
El pueblo tiene a mano la respuesta
de un fervor que le viene desde el tiempo.
¡Qué alegría me late!

                                                    El señor cura
me permite que toque las campanas;
y hasta el dos de febrero
                                                    seré el dueño
de este premio enastado en mi inocencia.

Oscar Guiñazú Alvarez

Memoria con palomas, Aldo Aleman Laurencigh


MEMORIA CON PALOMAS

En el barro temporal
que transitamos
está tu nombre de isla griega
estampillado al mío.
Has olvidado tú
las mujeres que fuiste
en las vidas en que te amé,
transeúnte fervoroso,
centella iluminante
a través de las sombras
de los siglos.
Una memoria sin lenguas
en tu pequeñez más próxima,
te entretuvo en la sangre,
impidió que me hallaras
entre los rojos tréboles
de la risa.
Pero no te preocupes;
mi memoria conserva tus palomas.
Ven. Iniciemos un poema
y salgamos al sol,
al aire sin candados,
trascendidos de besos
y la memoria en alto.



ALDO ALEMAN LAURENCIGH
Jesús María, Córdoba, Argentina

Círculo, Juana Cascardo

CIRCULO

Ya he terminado el ascenso
Del círculo de mis días.
Inicio el retorno forzoso
Al punto de partida.
Es que es más fácil subir
Con la mente ilusionada
Creyendo que se escalan los sueños;
Que se realizan
En la cúspide vislumbrada
Cuando niños...
Mas, al llegar y encontrarse
Con que todo ha cambiado
Desde ese punto de vista
Ya es difícil mantener el equilibrio
Y se comienza
Con pesadez el descenso
Por el camino torturante del abismo.
Por las sombras calladas
Que encierran la tristeza
De los años que se han ido.
Pero el ciclo vital debe cerrarse.
El círculo no admite detenerse.
El tiempo, mi tiempo,
Desciende conmigo.
Juana Cascardo, La Plata, Buenos Aires, Argentina.

Azul Champaquí, Marisa Avogadro

Azul Champaquí

Azul,
azul intenso,
azul claro.
Azul Champaquí.

Inmensidad.
Libertad.
Espacio y tiempo.

Cielos y tierra
se confunden.
Aromas a pinos
y silencios.
Agua que corre
entre cantares y misterios.

Espíritu que habita.
Sentires y decires.
Azul, todos los azules.
Azul Champaquí
de la tierra.

Marisa E. Avogadro, Mendoza, Argentina

Me duele tanto el silencio de los pobres, Americo Iban Calderon


ME DUELE EL SILENCIO DE LOS POBRES


Me duele el silencio de los pobres,
y el pan de Cristo ausente de su mesa,
me duelen los dolores de los niños,
y el llanto amargo de su pena.
Me duelen sus silencios silenciosos,
y el mendrugo amargo entre sus dientes.
Me duelen sus manos extendidas,
y el implorar ­ Por Dios ! a tanta gente.
Me duele la abundancia que lastima,
y desprecia el querer y no poder.
Me duele el silencio de los pobres,
su triste ansiar y nunca poseer.
Me duelen sus noches de candiles,
y el vino tinto que la pena embriaga,
el despertar sin Norte, cada día,
y el incierto dolor de no ser nada.
Me duele el silencio de los pobres,
y el rebelde grito que se tragan,
me duelen los niños silenciosos,
y el caliente llanto que se guardan.
Me duelen sus fríos en invierno,
y sus flacas camas sin abrigo.
Me duelen sus ojos implorantes,
que preguntan el por qué de su castigo.

Yo pregunto...
¿ Por qué Dios, los pobres y los parias ?
¿ Por qué el dolor de tanta gente ?
¿ Por qué mesas reventonas de alimentos
y en otras, la fría tabla solamente ?

Me duele tanto el silencio de los pobres !!
Américo Ibán Calderón, Córdoba Capital, Argentina

El vuelo germinal de las palabras


A la memoria de Oscar Guinazú Alvarez


Desde el alba
hasta el vuelo germinal de las palabras
el poeta amarró
el color tejido de otoño
la piel de una quimera, su gemido
el temblor del cielo entre los Hombres
el grafito del vuelo de gaviota rayando el horizonte.

Fue la palabra escrita
a partir de alguna alborada
la que pintó la cúpula del siglo
el peñasco del alma.

Soberano y mendigo
con muñones sangrantes de mensajes
golpeó la caverna
hasta liberar
las sombras de los cerros.



Susana Lobo, Río Ceballos, Córdoba, Argentina

Búsqueda, Liliana Chavez



Búsqueda

Vivo de pequeños simulacros.
Obstinada, busco la claridad
que la penumbra deja inconclusa.
Voy por la vida
sabiendo que el mar
restituye lo que toma
y a la espera de un viento
que no devuelve
el polvo que ha llevado.
A veces, devastada,
desconfío de todo,
asfixiando esa íntima presa
que aún el alma resguarda.
Pero hay un instante
en que los muros vacíos
convierten su adobe en savia.
Un anuncio de la sangre
afirmando
que en esta búsqueda
nunca me veré
inclinada
ni frágil.

Liliana Chavez, Córdoba Capital

La casa, Alejandro Nicotra



La casa

Las paredes
de luna tibia en las noches,
de leche fresca en las mañanas,
el umbral de ladrillos gastados por los muertos,
la galería abierta en una estrofa verde
puntuada con abejas
las habitaciones oscuras, rezumantes como cántaro
la mesa del algarrobo, casi un árbol,
y su lámpara igual a una paloma
no estoy allí,
quizá nunca volveré a estar allí,
y sin embargo,
allí estoy:
en el poema.


(Abre la puerta de la noche y sal a caminar por la
página,
a otro sol, tan de verdad como el dormido:
hay estrofas que se acercan igual que las montañas,
hay versos sombreados de árboles,
al pie de una palabra nace el agua viva
y en la cima de otra, sólo temblor y cielo,
canta de nuevo el pájaro
de tu juventud: abre el tiempo
y entra en la paz. )


No,
perdónenme si vengo
de una casa hecha a mano,
vivida con las manos,
y pongo
mi mano sobre el barro, sobre el fuego
sobre el pan, sobre la sal, sobre los pájaros
mi mano
también sobre otras manos,
para volver,
porque no estoy allí,
y tal vez nunca volveré a estar allí
aunque mis dedos
acaricien su piel de cal, de luna
dormida,
en las palabras.
Alejandro Nicotra

Grupo Literario Tardes de la Biblioteca Sarmiento. Más de medio siglo en poesía

A RAÍZ DE NUMEROSAS CONSULTAS QUEREMOS EXPLICAR QUE TODOS LOS POST QUE FUERON SUBIDOS AL BLOG ESTÁN DISPONIBLES A PESAR DE QUE NO SE MUESTREN O SE ENCUENTREN EN LA PAGINA PRINCIPAL. PARA BUSCARLOS PUEDEN HACERLO POR INTERMEDIO DE LA SECCIÓN ARCHIVO DEL BLOG AHI LOS ENCUENTRAN POR AÑO Y MESES RESPECTIVAMENTE. “ETIQUETAS” O "CATEGORÍAS DE TEXTOS PUBLICADOS", O BAJANDO POR LA PAGINA HASTA LLEGAR AL ÚLTIMO TEXTO QUE SE VE Y DONDE DICE ENTRADAS ANTIGUAS DAR CLICK AHÍ SUCESIVAMENTE Y SE CARGARAN TODAS LAS ENTRADAS HACIA ABAJO HASTA LLEGAR AL PRIMER ARCHIVO SUBIDO.

Dejaron sus huellas

José María "Chema" Forte, Madrid, España

José María "Chema" Forte, Madrid, España
Con las antologías del Encuentro Internacional de Poetas Nº 47 Y 48 y con el Libro Presagios de Gabriela Bayarri